Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Utilizamos trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.
También podemos utilizar trozos musicales para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.
Dentro del espectro de la sintergética y las terapias vibracionales, puede ser fundamental el uso del sonido puro o de acordes armónicos o inarmónicos para la movilización de energías particulares con efectos orgánicos concretos.
Es verdad, muchas veces la música nos ayuda a superar problemas, cuando estamos mal siempre ponemos música para desahogarnos y sentirnos mejor.
ResponderEliminarUna de las cosas que más me sorprendió de la música es como llega a todo el mundo...como una persona sorda puede disfrutar, al igual que un oyente, de la música a través de vibraciones...la música es universal, no entiende de barreras.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo Ana, la música es una de las pocas vías de comunicación que es accesible a todo el mundo y con un lenguaje universal, el de los sentimientos, necesario y obligado ya que en muchas ocasiones faltan palabras para describir emociones, situaciones, etc...
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